Si has llegado hasta aquí pensando: “mi piscina pierde agua y no sé por dónde”, tranquilo. No eres el único. Es uno de los problemas más frecuentes en piscinas y, aunque al principio puede parecer un misterio, casi siempre se puede localizar la causa siguiendo un método ordenado.
En esta guía te explico cómo saber si es evaporación o fuga real, por dónde suele perder una piscina, cómo detectar el punto exacto y qué hacer según el tipo de pérdida. Todo con pasos claros, pruebas caseras y recomendaciones profesionales.
¿Es normal que una piscina pierda agua?
Que tu piscina pierda agua puede ser normal y aquí viene el matiz importante: una piscina puede perder agua sin tener fuga, sobre todo por:
- Evaporación
- Viento y altas temperaturas
- Salpicaduras y uso (baños, juegos, limpieza)
- Lavados de filtro (si se hace con frecuencia)
La evaporación suele ser moderada, pero si notas que el nivel baja de forma constante y rápida, especialmente más de 1 cm al día, lo más probable es que haya una fuga.

¿Por dónde suele perder agua una piscina?
Si estás pensando “mi piscina pierde agua y no se por donde”, lo más habitual es que la fuga esté en alguno de estos puntos. Son zonas que sufren desgaste, movimientos o cambios de presión, por lo que conviene revisarlas en este orden.
Skimmer. El skimmer suele ser el origen número uno de fugas, especialmente en piscinas con años. La pérdida suele venir por pequeñas fisuras en la carcasa, juntas resecas o un mal sellado entre el skimmer y el vaso.
Boquillas de impulsión y aspiración. Muchas fugas aparecen alrededor de las boquillas, no siempre en la pieza en sí. Lo típico es que fallen las juntas, el sellado se degrade o haya una fuga en la tubería próxima, algo que se nota más cuando la depuradora está en marcha.
Foco subacuático. El foco es un punto crítico porque el pasamuros y el conducto del cable pueden perder estanqueidad con el tiempo. Si la junta se deteriora o el sellado se abre, el agua se filtra lentamente sin que se vea una grieta clara.
Tuberías enterradas. Si el nivel baja más cuando depura y no encuentras el problema en el vaso, es muy probable que la fuga esté en tuberías enterradas. Suele ir acompañada de humedad cerca del terreno, zonas blandas o una bajada diaria más notable.
Válvula selectora, filtro o circuito de depuración. A veces la pérdida no está en la piscina, sino en el equipo. Puede ser un goteo continuo en conexiones, una válvula que no cierra bien o incluso agua que se va al desagüe durante el funcionamiento sin que se note a simple vista.
Fisuras o porosidad del vaso. En piscinas de obra, la fuga puede estar en la estructura. La impermeabilización puede deteriorarse, aparecer microgrietas o abrirse juntas del revestimiento (gresite), provocando pérdidas constantes aunque no veas roturas evidentes.
Pasos para comprobar si tu piscina tiene una fuga de agua
Comprueba si es evaporación con la prueba del cubo
Para saber si realmente hay fuga, coloca un cubo con agua dentro de la piscina, marca el nivel del cubo y el del vaso, y espera 24 horas. Si baja lo mismo, es evaporación; si baja más la piscina, entonces sí hay pérdida real.
Detecta si la fuga depende de la depuradora
Mide la bajada de agua con la depuradora apagada durante 24 horas y luego con la depuradora encendida otras 24. Si pierde más cuando funciona, el problema suele estar en tuberías, conexiones o válvulas; si pierde igual, suele estar en el vaso o en algún accesorio empotrado.
Localiza la altura del fallo observando dónde se detiene el agua
Deja que el nivel baje (controlándolo) hasta que llegue a un punto en el que deje de descender. Ese nivel suele coincidir con la zona de la fuga, por lo que es una forma muy rápida de saber hacia dónde mirar.
Revisa accesorios y zonas más comunes
Antes de pensar en tuberías enterradas, revisa skimmer, boquillas, foco y cualquier conexión visible del equipo de depuración. Muchas fugas vienen de juntas resecas, sellados deteriorados o pequeñas fisuras en estas piezas.
Confirma la fuga con el test del colorante
Con el agua quieta y la depuradora apagada, acerca colorante a zonas sospechosas. Si el color se desplaza hacia una junta o grieta, ahí está la fuga. Si no ves nada y pierde más con la depuradora, lo más probable es una fuga en tuberías enterradas y lo mejor es una detección profesional.
¿Cuándo deberías llamar a un profesional?
Hay casos en los que insistir por tu cuenta puede hacerte perder tiempo y dinero, sobre todo si la fuga no se ve o está en el circuito hidráulico. Conviene llamar a un especialista si la piscina pierde más de 2 cm al día, si no consigues localizar el origen con pruebas caseras o si sospechas que el problema está en tuberías enterradas.
También es recomendable si ves humedad en el terreno, zonas blandas alrededor de la piscina o crees que puede haber riesgo de daños estructurales. En estos casos, lo más rentable suele ser localizar la fuga con equipos profesionales y repararla una sola vez, en lugar de aplicar parches sin resultado.
Conclusión
Cuando piensas “mi piscina pierde agua y no sé por dónde”, lo más importante es no improvisar. En la mayoría de los casos, la fuga se puede localizar siguiendo un orden lógico: primero descartas evaporación, luego identificas si el problema depende de la depuradora y, por último, revisas los puntos más habituales como skimmer, boquillas, foco o circuito hidráulico. Este método te ahorra tiempo, evita reparaciones a ciegas y te permite actuar con seguridad antes de que el problema vaya a más.
Si necesitas productos para sellado, mantenimiento o recambios, lo ideal es acudir a una tienda de piscinas especializada, donde puedas encontrar soluciones adaptadas al tipo de instalación y a la gravedad de la fuga. Y si además quieres aprender más trucos, resolver dudas frecuentes o descubrir consejos prácticos de mantenimiento, en Locos por las piscinas encontrarás contenido útil para cuidar tu piscina como un experto.